Vistas de página en total

Secciones

miércoles, 29 de octubre de 2014

0 Amor verdadero e incondicional

No sabes cuanto te extraño cada día, no hay nada más duro que alejarme de ti.
De la mañana a la noche, cada minuto sin ti se me hace eterno y no puedo pensar en otra cosa que no seas tú acariciando mi cuerpo desnudo, envolviéndolo con tu calor.
Extasiarme de olor inconfundible y cabalgar sobre ti en tantas posturas como nos pida la noche hasta que me hagas ver el cielo.
¿Qué más da si nos envuelve la oscuridad? ¿Qué más da si afuera es frío o cálido?
Tus brazos fieles siempre me acogen como si no existiera un mañana, solo a mí, nunca fuiste ni serás de nadie más.
He reído contigo y también te he empapado con mis lágrimas...
¿Qué más necesito si te tengo a ti?
Te quiero, cama.
(Que trabajo me ha costado encontrar una puñetera imagen romántica sin mensajito cursi)


 
Este blog se encuentra inactivo, ya que se ha mudado esta página.
© 2014 Mel Köiv Todos los derechos reservados

miércoles, 22 de octubre de 2014

1 Pasiones

No se cuando fue la primera vez que tomé un lápiz y un papel para crear un pequeño mundo a través de unas cuantas palabras, pero ese día, sin darme cuenta, estoy segura de que cambió mi vida para siempre.
Desde entonces sigo escribiendo, a veces con más constancia, otras con menos, otras casi nula, sin embargo siento esa pasión dentro de mí, incluso en esas largas temporadas en las que no escribo. Y, lejos de perder la ilusión, esa pasión se acrecienta en mí cada día que pasa.
No voy a mentir, he tenido mis malos momentos, he escrito, leído, releído, editado, borrado e incluso roto en mil pedazos.
He participado en concursos y he perdido.
Me he hundido y he decidido plantarme, luego me he dicho que soy imbécil y me he levantado.
¡Y estoy segura de que todo eso me volverá a pasar mil veces más! Y de que cada vez que lo retome lo haré con mas ganas.
Pues, no solo tengo apoyos, esperados e inesperados, de conocidos y de desconocidos.
No sabéis cuanto me llega y como me hace sentir un "Tengo una amiga que es escritora" un "Te he seguido en tu blog, aunque no estoy seguro porque no me entiendo mucho con estas redes", un "Leed este relato de Mel Köiv, no os decepcionará" ¡E incluso un "Cuando tu libro se publique en papel, quiero un ejemplar firmado"!
¿No es increíble esto siendo una jodida amateur? Hablando feamente, pero es mi costumbre y aquí me muestro como soy.
Todo esto son comentarios reales, por no hablar de dos grandiosos amigos que me siguen, apoyan y aconsejan desde que me inicié de forma mas activa en esto. Joel y Lucia.
Pues no solo por eso se que no voy a rendirme en este camino que empecé sola y al que cada vez se une más gente, aunque sea poco a poco.
Además, esto va a sonar muy raro, escribir es uno de los mayores sentimientos que he experimentado, similar al amor o a esperar algo con impaciencia, mariposas en el estómago, un pellizco en el corazón...
Llego a sentir cada palabra que escribo, llego a amar cada personaje que creo (aunque acabe matándolos casi siempre... soy un ser despreciable) como a propios hijos.
Llego a echarlos de menos si dejo de escribir, A ELLOS, no al hecho de escribir, que también.
Me sorprenden sus actos, sus pensamientos... es como si no saliera de mi cabeza, como si fuera una espectadora.
Es irónico que a pesar de todo lo que acabo de escribir, no tengo palabras para describir lo que es la escritura para mí, concluyo con una frase que se me vino a la cabeza mientras pensaba en todo esto:
"No me pidas que te ame como amo escribir, está fuera de mi alcance".
(Sonaba mejor en mi mente)
Esto es merecedor de estar en los agradecimientos si acabo publicando el libro, pero no era la intención ni por asomo, solo quería plasmar en un rinconcito de mi blog, cuanto amo esto, que para mí es más que un hobby.
Un abrazo con mucho amor.


Este blog se encuentra inactivo, ya que se ha mudado esta página.
© 2014 Mel Köiv Todos los derechos reservados

miércoles, 15 de octubre de 2014

0 Día del padre, un año cualquiera

Aún guardo todas esas porquerías, no me preguntes por qué.
Cada trasto que unos profesores de esos que no son conscientes de que hay niños huérfanos o con dos madres nos mandaban hacer el día del padre. Esos incompetentes, todos los que tuve a decir verdad.
Aún guardo el marco con su "Te quiero papá" escrito a un desconocido, probablemente por otro desconocido, pues dudo que yo tuviera esa caligrafía con poco más de dos años.
Aun guardo el cenicero que hicimos con una lata de conservas, el lapicero con una lata de tomate, otro lapicero con plastilina y almidón, de esos que llevan agujeros para insertar los lápices. También tres o cuatro pisapapeles...
Porque por todos es sabido que, no solo todos tenemos padre, sino que además todos los padres son fumadores y suelen tener papeleo como para necesitar tres pisapapeles y dos lapiceros.
En fin, no se que hacer con toda esta basura que supongo que algún día guardé con la esperanza de conocerle, me pregunto si el dejó una estantería vacía con la esperanza de recibir esto.
Casi puedo visualizarlo, un diecinueve de marzo de que mas da el año, sentado en la cama observando una estantería vacía, como si solo por eso fuera a aparecer ante el cada chisme que le hice.
No voy a mentir, es una imagen bonita, incluso conmovedora.
Una estantería vacía como el vaso que sostendría en su mano, o como la botella que habría a sus pies.
Pero para que voy a engañarme, cuando alguien abandona algo, es porque sabe de antemano que no lo vas a extrañar.
Un impulso me lleva a escribir una nota y meterla en la caja.
"¿Tienes una estantería vacía?"
En cuanto cese la lluvia dejaré esta caja en su puerta, ese sera mi primer y ultimo contacto con mi padre.
Solo eso, solo un:
‹‹Existo, ¿sabes?››
© 2014 Mel Köiv Todos los derechos reservados
Este blog se encuentra inactivo, ya que se ha mudado esta página.


martes, 9 de septiembre de 2014

1 Oh, dios, ¿Qué he hecho?

No he dejado el blog.
Cierto es que está en un indefinido "pause", pero juro que cada día que pasa pienso: <<De hoy no pasa, hoy escribo>>.
Desde que empecé una cierta "lucha" aquí en mi ciudad (realmente desde antes, pero eso es un caso a parte) no llevo una buena racha y, quizá esto usualmente active mi inspiración, pero desactiva mis ganas de coger el lápiz y escribir.
Lo único que tengo ganas de escribir es mi decepción y mi falta de fe en el ser humano.
Por defender nuestros ideales, muchos estamos siendo acorralados (en el sentido literal), insultados, humillados, amenazados...
¿Hemos de temer salir a la calle solo porque nos negamos a que dos animales sean asesinados para que 100 "humanos" (bestias en mi opinión) tengan unos minutos de adrenalina?
Desde hace unos meses no me apetece leer, no me apetece reír, no me apetece llorar...
Me paso el día y la noche paseando por la sección de noticias de facebook, también sin ganas, pero teniendo el móvil en la mano es la distracción más fácil.
Solo me apetece huir, huir lejos a un mundo ideal, donde la gente respete que el resto no piensen igual que ellos y no acosen a quien piensa diferente.
Y como no existe, ese es el botón que activa mi inspiración, pero claro, tampoco me apetece escribir.
Tampoco es que estuviera deseando escribir esto, pero he pensado que si aún me queda algún lector merece saber si he abandonado o no y por qué.
El por qué no es solo este, pero de los temas personales no voy a hablar, obviamente.
Así que eso es todo, de lo único que me considero capaz de escribir en esta etapa es de la falta de sensatez, ética y humanidad de muchos de nuestra especie (la mayoría por desgracia), pero no quiero que mi blog trate de eso. No lo creé para ello.
Gracias por leerme, intentaré volver pronto.
P.D: Quiero aclarar que el libro que empecé también esta actualmente parado, pero que tampoco tengo intenciones de dejarlo, ya que mi sueño es que algún día repose en vuestras estanterías.
Un enorme abrazo para los que sigáis ahí.

Este blog se encuentra inactivo, ya que se ha mudado esta página.

martes, 19 de agosto de 2014

1 Destino inmerecido

Sinceramente, no sabría decir dónde estoy.
Estaba comiendo con unos compañeros cuando de la nada aparecieron unos extraños en nuestro hogar, nos ataron y nos hicieron avanzar hacia una especie de... ¿calabozos? a base de golpes, no muy fuertes, pero lo suficiente molestos, cabría decir humillantes.
Ahora está todo oscuro y no se cuántos habemos aquí, sin duda demasiados, pues la movilidad es casi nula.
Estos calabozos están en continuo movimiento y todos nos chocamos, sobretodo cada vez que salta. Imagino que nos están trasladando, pero no sé donde, tampoco es que les importe nuestra opinión.
De entre mis compañeros emanan quejidos lastímeros y de confusión que suenan como una orquesta mal armonizada.
La falta de oxígeno, los continuos saltos inesperados, los choques con mis compañeros, el calor <<¡Dios mio, cuánto calor! Esto parece un horno>>
Empiezo a alterarme.
Sudo, hiperventilo, no paro de moverme en busca de algo que ni yo mismo se. Pero eso solo me hace tener más ansiedad.
Me choco con alguien, retrocedo del susto, piso a otro, se asusta, grita, me asusto...
<<¡No veo nada!>>
Si al menos dejaran entrar algo de luz, para vernos y no herirnos.
Creo que estoy al borde de un ataque de ansiedad.
Por suerte el calabozo se detiene.
Alguien abre el portón dejando entrar unos cegadores rayos de sol.
La verdad es que ninguno queremos estar dentro, pero tampoco queremos salir, no sabemos lo que nos espera allá afuera. El hombre que ha abierto el portón se acerca a nosotros y nos hace salir de la misma forma que nos hizo entrar, aunque solo a dos de nosotros. Agachamos nuestras cabezas y obedecemos, sumisos, al menos nos evitaría que nos pegara más fuerte.
Vuelven a atarnos y nos llevan a través de un camino ya marcado.
Al final del camino hay una puerta, la cruzamos y la cierran detrás de nosotros.
Miro a mi compañero a los ojos, que se limita a devolverme la mirada.
Poco después se dejó llevar por el sueño, bien merecido tras el incómodo viaje y esta desconocida situación.
Me pregunto que pasará con el resto de compañeros.
El sol se puso y yo también me dejé llevar por el sueño.
--------
Ya es de día, el sol ha salido y me han despertado con otro de esos molestos golpes.
Resoplo irritado, como me gustaría poder patearles entre las piernas, pero claro, ellos son listos, primero me han atado mientras dormía.
De nuevo me conducen, aunque ahora tirando de la cuerda, hacia otro de esos calabozos, esta vez mas pequeño, solo para mí, así que cuando entro cierran la puerta a mis espaldas.
No mucho tiempo después, se para y abren la puerta.
Lentamente salgo...
Miro a mi alrededor...
Estoy rodeado de gente, pero ¿por qué?
Doy unos pasos hacia atrás, prefiero volver allí y estar solo, no me fío nada de estos, que además no paran de cuchichear y mirarme como esperando a que haga algo.
Pero mi escondite ya no está ahí, han cerrado la puerta.
De repente alguien grita algo ininteligible y todos parecen seguirle a coro.
Igualmente, uno se acerca y empiezan a acercarse más, retrocedo asustado y recibo otro maldito golpe, me sobresalta, doy unos pasos rápidos hacia delante y de nuevo vuelven a chillar todos, acercándose y alejándose de mi como si se burlaran.
Se me ocurre que quizá estén asustados, intento explicarles que no quiero hacerles daño, pero nuestro idioma es diferente, no entienden nada y responden con mas gritos ininteligibles, recibo más golpes aun, empiezo a hartarme demasiado de esta situación y caigo en que solo me queda una salida.
Huir.
Me dispongo a correr, pero estos cabrones se ponen delante de mi camino, ya nada me importa, demasiada paciencia he tenido, corro con todas mis ganas, unos se acercan a mi, otros huyen, todos gritan sin parar, como monos, es impresionante el guirigay que arman.
Mientras huía me he chocado con alguno, tampoco es que fuera mi culpa, ¿qué hago si se me tiran encima?
A mas de uno lo traté de esquivar, pero la recompensa que me llevaba era un tropezón o resbalón y una torcedura de tobillo.
Cojeando ya como iba, no fueron pocas las veces que me choqué, ya fuera con personas o edificios, pero conseguí llegar hasta el final y encontrarme con... de nuevo aquel maldito cajón.
Pero al menos allí estaría a salvo, descansaría y estaría solo, en gran parte fue un alivio encontrármelo.
Me hicieron subir y me volvieron a trasladar al lugar donde esperaba mi compañero.
Una vez que llegué allí, me habría gustado comentarle todo lo que me acababa de pasar, pero no podía.
Que impotencia...
Horas después fue a él a quien se llevaron.
Y al rato, cuando volvió, supe por su exhausta mirada que había pasado por lo mismo que yo.
Oí decir a un hombre mientras cerraba una de las puertas:
- ¿Y luego, q'acen con lo' toro' esto'?
- No me joda' que no lo sabe' "quillo"; tré' capotazo' y pasao mañana están en un guiso pa celebra la' fiesta'

NO A LA SUELTA DEL TORO EN UBRIQUE.

Este blog se encuentra inactivo, ya que se ha mudado esta página.


Si te gustó, puedes seguirme en mi página de Facebook, sería de gran ayuda para seguir publicando.

© 2014 Mel Köiv Todos los derechos reservados 

Entradas populares

Seguidores

 

On My Own Copyright © 2011 - |- Template created by O Pregador - |- Powered by Blogger Templates