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miércoles, 22 de octubre de 2014

1 Pasiones

No se cuando fue la primera vez que tomé un lápiz y un papel para crear un pequeño mundo a través de unas cuantas palabras, pero ese día, sin darme cuenta, estoy segura de que cambió mi vida para siempre.
Desde entonces sigo escribiendo, a veces con más constancia, otras con menos, otras casi nula, sin embargo siento esa pasión dentro de mí, incluso en esas largas temporadas en las que no escribo. Y, lejos de perder la ilusión, esa pasión se acrecienta en mí cada día que pasa.
No voy a mentir, he tenido mis malos momentos, he escrito, leído, releído, editado, borrado e incluso roto en mil pedazos.
He participado en concursos y he perdido.
Me he hundido y he decidido plantarme, luego me he dicho que soy imbécil y me he levantado.
¡Y estoy segura de que todo eso me volverá a pasar mil veces más! Y de que cada vez que lo retome lo haré con mas ganas.
Pues, no solo tengo apoyos, esperados e inesperados, de conocidos y de desconocidos.
No sabéis cuanto me llega y como me hace sentir un "Tengo una amiga que es escritora" un "Te he seguido en tu blog, aunque no estoy seguro porque no me entiendo mucho con estas redes", un "Leed este relato de Mel Köiv, no os decepcionará" ¡E incluso un "Cuando tu libro se publique en papel, quiero un ejemplar firmado"!
¿No es increíble esto siendo una jodida amateur? Hablando feamente, pero es mi costumbre y aquí me muestro como soy.
Todo esto son comentarios reales, por no hablar de dos grandiosos amigos que me siguen, apoyan y aconsejan desde que me inicié de forma mas activa en esto. Joel y Lucia.
Pues no solo por eso se que no voy a rendirme en este camino que empecé sola y al que cada vez se une más gente, aunque sea poco a poco.
Además, esto va a sonar muy raro, escribir es uno de los mayores sentimientos que he experimentado, similar al amor o a esperar algo con impaciencia, mariposas en el estómago, un pellizco en el corazón...
Llego a sentir cada palabra que escribo, llego a amar cada personaje que creo (aunque acabe matándolos casi siempre... soy un ser despreciable) como a propios hijos.
Llego a echarlos de menos si dejo de escribir, A ELLOS, no al hecho de escribir, que también.
Me sorprenden sus actos, sus pensamientos... es como si no saliera de mi cabeza, como si fuera una espectadora.
Es irónico que a pesar de todo lo que acabo de escribir, no tengo palabras para describir lo que es la escritura para mí, concluyo con una frase que se me vino a la cabeza mientras pensaba en todo esto:
"No me pidas que te ame como amo escribir, está fuera de mi alcance".
(Sonaba mejor en mi mente)
Esto es merecedor de estar en los agradecimientos si acabo publicando el libro, pero no era la intención ni por asomo, solo quería plasmar en un rinconcito de mi blog, cuanto amo esto, que para mí es más que un hobby.
Un abrazo con mucho amor.


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martes, 9 de septiembre de 2014

1 Oh, dios, ¿Qué he hecho?

No he dejado el blog.
Cierto es que está en un indefinido "pause", pero juro que cada día que pasa pienso: <<De hoy no pasa, hoy escribo>>.
Desde que empecé una cierta "lucha" aquí en mi ciudad (realmente desde antes, pero eso es un caso a parte) no llevo una buena racha y, quizá esto usualmente active mi inspiración, pero desactiva mis ganas de coger el lápiz y escribir.
Lo único que tengo ganas de escribir es mi decepción y mi falta de fe en el ser humano.
Por defender nuestros ideales, muchos estamos siendo acorralados (en el sentido literal), insultados, humillados, amenazados...
¿Hemos de temer salir a la calle solo porque nos negamos a que dos animales sean asesinados para que 100 "humanos" (bestias en mi opinión) tengan unos minutos de adrenalina?
Desde hace unos meses no me apetece leer, no me apetece reír, no me apetece llorar...
Me paso el día y la noche paseando por la sección de noticias de facebook, también sin ganas, pero teniendo el móvil en la mano es la distracción más fácil.
Solo me apetece huir, huir lejos a un mundo ideal, donde la gente respete que el resto no piensen igual que ellos y no acosen a quien piensa diferente.
Y como no existe, ese es el botón que activa mi inspiración, pero claro, tampoco me apetece escribir.
Tampoco es que estuviera deseando escribir esto, pero he pensado que si aún me queda algún lector merece saber si he abandonado o no y por qué.
El por qué no es solo este, pero de los temas personales no voy a hablar, obviamente.
Así que eso es todo, de lo único que me considero capaz de escribir en esta etapa es de la falta de sensatez, ética y humanidad de muchos de nuestra especie (la mayoría por desgracia), pero no quiero que mi blog trate de eso. No lo creé para ello.
Gracias por leerme, intentaré volver pronto.
P.D: Quiero aclarar que el libro que empecé también esta actualmente parado, pero que tampoco tengo intenciones de dejarlo, ya que mi sueño es que algún día repose en vuestras estanterías.
Un enorme abrazo para los que sigáis ahí.

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martes, 19 de agosto de 2014

1 Destino inmerecido

Sinceramente, no sabría decir dónde estoy.
Estaba comiendo con unos compañeros cuando de la nada aparecieron unos extraños en nuestro hogar, nos ataron y nos hicieron avanzar hacia una especie de... ¿calabozos? a base de golpes, no muy fuertes, pero lo suficiente molestos, cabría decir humillantes.
Ahora está todo oscuro y no se cuántos habemos aquí, sin duda demasiados, pues la movilidad es casi nula.
Estos calabozos están en continuo movimiento y todos nos chocamos, sobretodo cada vez que salta. Imagino que nos están trasladando, pero no sé donde, tampoco es que les importe nuestra opinión.
De entre mis compañeros emanan quejidos lastímeros y de confusión que suenan como una orquesta mal armonizada.
La falta de oxígeno, los continuos saltos inesperados, los choques con mis compañeros, el calor <<¡Dios mio, cuánto calor! Esto parece un horno>>
Empiezo a alterarme.
Sudo, hiperventilo, no paro de moverme en busca de algo que ni yo mismo se. Pero eso solo me hace tener más ansiedad.
Me choco con alguien, retrocedo del susto, piso a otro, se asusta, grita, me asusto...
<<¡No veo nada!>>
Si al menos dejaran entrar algo de luz, para vernos y no herirnos.
Creo que estoy al borde de un ataque de ansiedad.
Por suerte el calabozo se detiene.
Alguien abre el portón dejando entrar unos cegadores rayos de sol.
La verdad es que ninguno queremos estar dentro, pero tampoco queremos salir, no sabemos lo que nos espera allá afuera. El hombre que ha abierto el portón se acerca a nosotros y nos hace salir de la misma forma que nos hizo entrar, aunque solo a dos de nosotros. Agachamos nuestras cabezas y obedecemos, sumisos, al menos nos evitaría que nos pegara más fuerte.
Vuelven a atarnos y nos llevan a través de un camino ya marcado.
Al final del camino hay una puerta, la cruzamos y la cierran detrás de nosotros.
Miro a mi compañero a los ojos, que se limita a devolverme la mirada.
Poco después se dejó llevar por el sueño, bien merecido tras el incómodo viaje y esta desconocida situación.
Me pregunto que pasará con el resto de compañeros.
El sol se puso y yo también me dejé llevar por el sueño.
--------
Ya es de día, el sol ha salido y me han despertado con otro de esos molestos golpes.
Resoplo irritado, como me gustaría poder patearles entre las piernas, pero claro, ellos son listos, primero me han atado mientras dormía.
De nuevo me conducen, aunque ahora tirando de la cuerda, hacia otro de esos calabozos, esta vez mas pequeño, solo para mí, así que cuando entro cierran la puerta a mis espaldas.
No mucho tiempo después, se para y abren la puerta.
Lentamente salgo...
Miro a mi alrededor...
Estoy rodeado de gente, pero ¿por qué?
Doy unos pasos hacia atrás, prefiero volver allí y estar solo, no me fío nada de estos, que además no paran de cuchichear y mirarme como esperando a que haga algo.
Pero mi escondite ya no está ahí, han cerrado la puerta.
De repente alguien grita algo ininteligible y todos parecen seguirle a coro.
Igualmente, uno se acerca y empiezan a acercarse más, retrocedo asustado y recibo otro maldito golpe, me sobresalta, doy unos pasos rápidos hacia delante y de nuevo vuelven a chillar todos, acercándose y alejándose de mi como si se burlaran.
Se me ocurre que quizá estén asustados, intento explicarles que no quiero hacerles daño, pero nuestro idioma es diferente, no entienden nada y responden con mas gritos ininteligibles, recibo más golpes aun, empiezo a hartarme demasiado de esta situación y caigo en que solo me queda una salida.
Huir.
Me dispongo a correr, pero estos cabrones se ponen delante de mi camino, ya nada me importa, demasiada paciencia he tenido, corro con todas mis ganas, unos se acercan a mi, otros huyen, todos gritan sin parar, como monos, es impresionante el guirigay que arman.
Mientras huía me he chocado con alguno, tampoco es que fuera mi culpa, ¿qué hago si se me tiran encima?
A mas de uno lo traté de esquivar, pero la recompensa que me llevaba era un tropezón o resbalón y una torcedura de tobillo.
Cojeando ya como iba, no fueron pocas las veces que me choqué, ya fuera con personas o edificios, pero conseguí llegar hasta el final y encontrarme con... de nuevo aquel maldito cajón.
Pero al menos allí estaría a salvo, descansaría y estaría solo, en gran parte fue un alivio encontrármelo.
Me hicieron subir y me volvieron a trasladar al lugar donde esperaba mi compañero.
Una vez que llegué allí, me habría gustado comentarle todo lo que me acababa de pasar, pero no podía.
Que impotencia...
Horas después fue a él a quien se llevaron.
Y al rato, cuando volvió, supe por su exhausta mirada que había pasado por lo mismo que yo.
Oí decir a un hombre mientras cerraba una de las puertas:
- ¿Y luego, q'acen con lo' toro' esto'?
- No me joda' que no lo sabe' "quillo"; tré' capotazo' y pasao mañana están en un guiso pa celebra la' fiesta'

NO A LA SUELTA DEL TORO EN UBRIQUE.

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viernes, 16 de mayo de 2014

0 Marca España, mi primer poema en años

Marca España:
Nacimos para ser juzgados,
en este mundo donde reina lo mundano.
Donde censuran la expresión
para lavarse las manos.
La impotencia,
la angustia y el dolor,
nos lanzan a la calle.
A invocar nuestros derechos,
a jugar a ser iguales.
No pedimos mucho,
solo un mundo habitable.
Porque en este
tratan como a basura a un vagabundo,
por no tener un techo,
por no tener un rumbo.
Y si yo no lo secundo
me tachan de iracundo .
Quieren que lo vea normal,
la desdicha, la pobreza,
la tenemos que aceptar
para que ellos puedan ganar.
Ganar poder y ganar dinero
Eso es para lo único que surgieron
¿Qué importa el mundo teniendo el bolsillo lleno?
Estos supuestos lideres que predican la entereza
y mientras tanto
se enriquecen a costa de nuestra pobreza.
No puedo encender la televisión
sin morirme de vergüenza:
Tanto idiota ganando millones
y tanto simio tirándoles flores.
Pero a los que roban para comer,
a esos si los llamamos ladrones.
La llamada "marca España"
a mi no me representa.
Es ignorancia, es corrupción.
Es violencia encubierta y deshumanización
La vida y el tiempo algo me han enseñado:
Que si tienes poder todo está justificado.
Y que no hay mundo mejor,
que el que está deshabitado.

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miércoles, 14 de mayo de 2014

0 Miércoles 14 de Mayo, 2014

La única reflexión de nuestra falta de ética, de humanidad y de... De todo que escribí, hace ya cuatro años. En octubre de 2010, sobre un vecino que se murió, nadie se dio cuenta y unos meses después al enterarse todos decían que si lo habían notado y además aprovecharon para saquear la casa del señor cuando la abrió la policía. Tengo esa entrada aquí publicada.
Pues hoy me he encontrado con algo peor si cabe.
Estaba en una tienda comprando unas cosas que necesita mi hermana pequeña para una excursión, había ido con mi abuela, en coche y lo dejamos aparcado en la puerta. Ya dentro de la tienda escuchamos un gran golpe y lo primero que pensamos fue que quizá habríamos dejado el coche sin poner el freno de mano y se habría ido solo y evidentemente corrimos a ver.
Lo que nos encontramos fue la impactante imagen de un coche destrozado y un niño de unos 7 años inmóvil en el suelo. Demasiado inmóvil. No tardó en haber una multitud alrededor. No exagero si digo que unas 60 personas.
En cuanto salí del shock llamé a la ambulancia y fui consciente de lo que había a mi alrededor.
De nuevo no exagero, unas 4 personas llamando a la ambulancia o la policía (si, 4 de 60) el resto parloteando en plan curiosos por decir una palabra suave. Y algunos echando fotos.
Yo no conocía al pequeño, pero no paraba de llorar, porque ver ese pequeño cuerpecito inmóvil sin tener culpa alguna de que los conductores fueran bebidos, fumados, o simplemente rápidos... creo que es la mayor injusticia que he vivido hasta el momento.
Hubo cerca de casualidad un ATS que atendió al crio mientras llegaba la ambulancia.
Después de unos 10 o 20 minutos (perdí la noción del tiempo) el pequeño rompió a llorar y me quedé mucho mas tranquila al saber que había sobrevivido.
También me entere de que el pequeño iba con su padre, que salió despedido por un barranco cercano, no se como está. Los que iban en el coche... Salieron por su propio pie.
La palabra injusticia se queda corta.
¿Cuándo perdimos la humanidad?
¿Cómo puedes tener delante el cuerpo quizá sin vida de un niño y pensar en sacar el móvil y echar fotos? ¿CÓMO?
En fin.
Como dijo un amigo no hace mucho en una entrada de su blog:
"Nos pasamos de asesinos"


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domingo, 16 de marzo de 2014

0 Más reflexiones

En el reino el odio el amor no tiene cabida. Solo es una insignificante gota en un mar de angustia.
¿Que aporta? ¿Que cambia?
¿Acaso cesa el sufrimiento? Solo es un sueño, un deseo imposible.
Un oasis tan lejano que cuando lo alcance estaré moribunda.
Solo si tiene un oasis el don de devolver la vida podrías hacerme feliz, pues cuando este a su lado, ya habré perdido el alma, que se consume aquí, gota a gota.
Gota a gota se derrama como una botella volcada.
Pero cuando huya, seré un fénix.
Mis propias llamas acabaran con cuanto quede de mi pasado y renaceré de mis cenizas.
Y solo así seré feliz, solo así mis ojos brillarán. Solo así mi risa será deslumbrante y mis besos ardientes.
Solo así estaré viva.
De nuevo veo que solo yo puedo salvarme.

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0 Reflexiones

Cada día en el mismo lugar, oyendo la misma voz, las mismas palabras, en el mismo tono.
Rebotan en mi cabeza y no consiguen salir, se quedan ahí, atrapadas, marcando un antes y un después en mi vida.
El antes no se bien cuando empezó. Ni siquiera por qué.
El después nunca llega.
El ahora... ¿qué es el ahora? puede un cúmulo de años denominarse como "ahora".
Si no es así, no se que momento estoy viviendo. ¿Estoy viviendo?
«Salvamé» Grita mi mente esperando a que alguien la oiga.
«Solo tu puedes salvarte» Le susurro.


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martes, 19 de febrero de 2013

0 Sábado 29 de Octubre 2010

Hacía fresco y fui a cerrar la puerta, pero en lugar de eso, al acercarme me quedé mirando la ventana de la casa deshabitada que hay frente a la mía.
Su dueño murió en febrero.
Murió solo, es más, nadie supo de su muerte hasta que, dos meses después, la calle amaneció llena de gusanos que salían de su casa, de su cuerpo, como gritando "Pedro está ahí dentro, daos cuenta de una vez"
¡Oh! Qué buena era la gente de repente. Entonces todos le habían echado de menos, todos lo habían notado pero habían supuesto que estaba de viaje, que se había mudado... o que se había ido a comprar tabaco en una expedición a Alaska... Todos.
El revuelo en la calle fue increíble.
Hipocresía y teatro en estado puro, ni Shakespeare.
- ¡Oh, pobrecillo! Yo era amiga suya, agente, ¿puedo entrar a por unas cosas que le presté?
- Por supuesto, señora.
Y la señora se quedó con la maquina de coser de su difunto vecino.
Y así varias caraduras más.
Yo al menos lo reconozco, no noté su ausencia, cierto es que cada mañana me lo encontraba en la puerta del bar cuando iba a recoger a mi hermana al colegio, pero no fui consciente de que llevaba tiempo sin verle hasta que oí la noticia. Incluso unos días antes de esa manifestación de gusanillos blancos, estuve sentada en los escalones de su entrada hablando tranquilamente con un amigo.
Pues bien, desde mi puerta aun se ven sus pertenencias tras su ventana, materiales de trabajo, sillas, muebles, más materiales de trabajo... se ve una foto colgada que, con la suciedad del cristal de la ventana no sé distinguir si es de comunión, de una boda o una virgen, a su lado hay un espejito pequeño y otra fotografía, ésta de un paisaje, puede que de Ubrique.
Tiradas en el suelo de sus balcones hay persianas que se descolgaron hace años y no se preocupó en volver a colgar y, en su fachada, aun están las firmas que dejamos mis amigos y yo hará al menos cuatro años y que tampoco se molestó en borrar, también hay una más reciente de una tal "RUBIÍA GATA" a la que no tengo el "placer" de conocer.
La correspondencia se amontona en su puerta, al igual que el polvo y las cascaras de pipas...
Lo increíble de la historia es que estuviera tan solo a pesar de tener familia y que esa familia tampoco notara su ausencia ni se haya preocupado aun por sus pertenencias o su correo.
Es increíble lo solo que se puede llegar a estar en esta vida.
No tiene etiquetas ni titulo porque es real, no un relato, hago la aclaración porque varias personas me han preguntado.


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lunes, 17 de diciembre de 2012

0 Mi ¿espejo?

Cada día me asomo a esa extraña ventana y trato de hablar con ella, pero lo único que hace es imitar mis movimientos, con una exactitud inquietante. Nunca suelta una palabra.
Sin embargo estoy segura de que esa chica no soy yo, no es mi reflejo, no puede serlo.

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