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viernes, 16 de mayo de 2014

0 Marca España, mi primer poema en años

Marca España:
Nacimos para ser juzgados,
en este mundo donde reina lo mundano.
Donde censuran la expresión
para lavarse las manos.
La impotencia,
la angustia y el dolor,
nos lanzan a la calle.
A invocar nuestros derechos,
a jugar a ser iguales.
No pedimos mucho,
solo un mundo habitable.
Porque en este
tratan como a basura a un vagabundo,
por no tener un techo,
por no tener un rumbo.
Y si yo no lo secundo
me tachan de iracundo .
Quieren que lo vea normal,
la desdicha, la pobreza,
la tenemos que aceptar
para que ellos puedan ganar.
Ganar poder y ganar dinero
Eso es para lo único que surgieron
¿Qué importa el mundo teniendo el bolsillo lleno?
Estos supuestos lideres que predican la entereza
y mientras tanto
se enriquecen a costa de nuestra pobreza.
No puedo encender la televisión
sin morirme de vergüenza:
Tanto idiota ganando millones
y tanto simio tirándoles flores.
Pero a los que roban para comer,
a esos si los llamamos ladrones.
La llamada "marca España"
a mi no me representa.
Es ignorancia, es corrupción.
Es violencia encubierta y deshumanización
La vida y el tiempo algo me han enseñado:
Que si tienes poder todo está justificado.
Y que no hay mundo mejor,
que el que está deshabitado.

© 2014 Mel Köiv. Todos los derechos reservados
Este blog se encuentra inactivo, ya que se ha mudado esta página.

miércoles, 14 de mayo de 2014

0 Miércoles 14 de Mayo, 2014

La única reflexión de nuestra falta de ética, de humanidad y de... De todo que escribí, hace ya cuatro años. En octubre de 2010, sobre un vecino que se murió, nadie se dio cuenta y unos meses después al enterarse todos decían que si lo habían notado y además aprovecharon para saquear la casa del señor cuando la abrió la policía. Tengo esa entrada aquí publicada.
Pues hoy me he encontrado con algo peor si cabe.
Estaba en una tienda comprando unas cosas que necesita mi hermana pequeña para una excursión, había ido con mi abuela, en coche y lo dejamos aparcado en la puerta. Ya dentro de la tienda escuchamos un gran golpe y lo primero que pensamos fue que quizá habríamos dejado el coche sin poner el freno de mano y se habría ido solo y evidentemente corrimos a ver.
Lo que nos encontramos fue la impactante imagen de un coche destrozado y un niño de unos 7 años inmóvil en el suelo. Demasiado inmóvil. No tardó en haber una multitud alrededor. No exagero si digo que unas 60 personas.
En cuanto salí del shock llamé a la ambulancia y fui consciente de lo que había a mi alrededor.
De nuevo no exagero, unas 4 personas llamando a la ambulancia o la policía (si, 4 de 60) el resto parloteando en plan curiosos por decir una palabra suave. Y algunos echando fotos.
Yo no conocía al pequeño, pero no paraba de llorar, porque ver ese pequeño cuerpecito inmóvil sin tener culpa alguna de que los conductores fueran bebidos, fumados, o simplemente rápidos... creo que es la mayor injusticia que he vivido hasta el momento.
Hubo cerca de casualidad un ATS que atendió al crio mientras llegaba la ambulancia.
Después de unos 10 o 20 minutos (perdí la noción del tiempo) el pequeño rompió a llorar y me quedé mucho mas tranquila al saber que había sobrevivido.
También me entere de que el pequeño iba con su padre, que salió despedido por un barranco cercano, no se como está. Los que iban en el coche... Salieron por su propio pie.
La palabra injusticia se queda corta.
¿Cuándo perdimos la humanidad?
¿Cómo puedes tener delante el cuerpo quizá sin vida de un niño y pensar en sacar el móvil y echar fotos? ¿CÓMO?
En fin.
Como dijo un amigo no hace mucho en una entrada de su blog:
"Nos pasamos de asesinos"


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© 2014 Mel Köiv Todos los derechos reservados 

miércoles, 30 de abril de 2014

0 ¿Demasiado pretencioso?

Quizás, pero alguien especializado me ha recomendado añadir a mis relatos y desahogos "© 2013/14 Mel Köiv. Todos los derechos reservados" porque nuca se sabe que clase de persona está al otro lado de la pantalla y pueden pillarme algo.
Como se dice por aquí."Hay gente pa tó" 
Así que ná, añadido queda a todo el contenido mío.
Kisses.

sábado, 26 de abril de 2014

0 Angel y sirena

El Ángel Superior, de aspecto anciano, esperó a Hanael a las puertas del cielo, le había visto escaparse unas horas antes y sabía bien a dónde.
- ¡Una sirena! ¡Uno de mis ángeles enamorado de una sirena! Las criaturas más lascivas del universo. ¡Y tú has sucumbido a su tentación! ¿Qué hice mal contigo?
- Te equivocas completamente, no son así, al menos no mi sirena, ella es dulce y tierna. Esa es solo la imagen que nos han vendido de ellas.
- ¿¡Vendido!? ¡Esto es el paraiso! La verdad absoluta. La felicidad. Aquí no venden nada, no somos como esos sucios humanos colmados de mentiras y enredos, hijo. ¿Y cómo que tu sirena?
- Sí, has oido bien. Mi sirena. Jamás dejaré de verla y mucho menos de amarla.
- Sabes lo que ocurre a los ángeles como tú, ¿verdad?
El Ángel Superior se fue con solo una palabra en sus labios:
- Desterradle.
Quienes aparecieron después, no parecían ángeles, sus alas eran negras y su tamaño desmesurado.
Ataron al angel y lo llevaron a un lugar apartado, el suelo estaba cubierto de plumas, y las plumas cubiertas de sangre.
- ¡No! ¿No os bastaba con desterrarme? - gritaba Hanael mientras los angeles negros le conducían a una especie de gillotina.
- Son ordenes del Superior. Limítate a quedarte quieto.
- ¡No! ¿Como la veré entonces?
- Esa es la idea, hijo mio -dijo seriamente el Superior contemplando la escena- Cualquiera puede pecar, Hanael, pero todo medio es poco para no recaer.
- ¡No! ¡Soltadme!
Los angeles le situaron con la espalda pegada a la guillotina y colocaron bien las alas, de forma que no pudiera sacarlas.
Él forcejeaba y gruñia de dolor.
- Cuando usted quiera, Superior -dijo uno de los angeles negros.
- Es suficiente -respondió él y dejaron caer la pesada cuchilla.
Un grito descomunal brotó de su garganta.
Apareció allí lucifer.
- Huelo una ofrenda, ¿me engaña mi olfato?
- Para nada, viejo amigo. Llévate este alma descarriada.
- ¿Este muchacho? ¿Bromeais? -agarró por la barbilla la cara del ángel, que aun estaba atado- ¿pero habéis visto que cara de bonachón? ¿Cuál es su pecado?
- Lujuria. Cedió a la tentación de las sirenas.
Lucifer rió estrepitosamente.
- Mayores pecados has cometido tú. Cualquier excusa es buena para tirar las sobras. Aquí no saben disfrutar la vida, chico. Estarás mejor conmigo -agarró a Hanael del pelo y se desvanecieron-.
-------------
En una roca en medio del mar, un ángel abraza a una sirena.
Las mejillas de la sirena brillaban bajo el sol del atardecer, mojadas de agua salada, que sus ojos derramaban.
- No podrás venir a verme a escondidas eternamente, Hanael.
- Ligia, te prometí que no pasaría un día sin verte desde el día que nos vimos por primera vez en esta misma roca. Hasta ahora lo he cumplido y siempre lo haré, pase lo que pase.
Hacía ya dos semanas que tuvieron esa conversación, y él no había vuelto más, a pesar de que Ligia le esperó siempre a la misma hora, en la misma roca, hasta caer la noche.
Pero ese día, cuando el sol se puso, se adentro en lo más profundo del mar en busca de Morga, la hechicera, tan  seductora como peligrosa.
- ¡Oh, pequeña! ¿Qué haces tú en un lugar como este?
- Quiero hablar con Lucifer.
- Que rotunda -escupió sorprendida la hechicera- Poco sabe Lucifer que yo no sepa, querida. Tú dime en que puedo ayudarte.
- Quiero saber si se ha llevado a alguien.
- Claro que se ha llevado a alguien, cada día se lleva gente, el mundo esta lleno de pecadores.
- Me refiero a alguien concreto, a... un ángel.
- ¿Un ángel? -se rió- Esto si que no me lo esperaba. ¿Y por que querría mi amigo Lucifer llevarse a un ángel?
- Incumplió las normas del cielo y es posible que le desterraran. Eso, o decidió no volver a verme.
- Está bien, averiguaremos si esta en el infierno, pero ¿qué harás si está allí?
- Buscarle.
- El infierno es inmenso.
- Le encontraré aunque tenga que nadar en rios de lava.
- A veces el amor nos cobra precios muy altos, en este caso el precio es tu vida, y no tendría vuelta atrás.
Y también las hechiceras cobramos precios muy altos, ¿te habían informado?
La sirena se quitó un collar con un pequeño frasco y se lo ofreció.
- Él me regaló eso, me dijo que era preciado por muchos y muy valioso.
- Me aventuro a decir que son lágrimas de ángel.
- Así es.
- Extremadamente valiosas. Útiles para muchas pociones e imposibles de conseguir. Oh querida, me acabas de hacer muy feliz, hablarás con Lucifer.
Pero cuando el no viene solito, solo hay una forma de invocarle.
- Haré lo que sea.
- El pecado mortal.
- ¿Suicidio? ¿Y si Hanael no está con él?
- ¿Acaso tienes otra forma de descubrirlo?
- No...
- Toma este puñal, querida. Y hazlo aquí -dijo tocándole el pecho-
Vamos, linda, por tu amor.
- No puedo -sollozó Ligia- ¿No hay otra forma? ¿No puedes clavarmelo tú?
- Entonces no sería tuyo el pecado y yo no tengo prisa por llegar al infierno -sonrió-.
Ligia cogió aire, cerró los ojos, tomó impulso... y al abrirlos vió un ser rojo vestido de negro. Prendido en llamas. Estaba en el infierno. Sentía su cola y su pelo totalmente secos por primera vez.
El ser rojo se le acercó.
- Sí. Está aquí. Pero no quiere verte. dice  que perdió esto por tu culpa -le tiró sus alas cortadas y ella se llevó las manos a la cara.
- ¡No es cierto, no son suyas! ¡Dime que estás mintiendo" Quiero verle, y si es cierto, disculparme.
Lucifer echó las alas al fuego de una patada.
- Como puedes ver, te estás deshidratando -chasqueó los dedos y dónde hubo fuego, ahora había agua. Si consigues encontrarle sin meterte en una sola charca, pasareis la eternidad juntos. Si se te ocurre meter una sola escama en una charca, me encargaré de que no os volvais a ver. Y sea como sea, pase lo que pase, nunca olvides que ya, estás en el infierno.
Tras tres días de incesante búsqueda, encontró a Hanael, que aún seguía atado. Se arrastró hacia él tan rapido como pudo y soltó sus cuerdas. El ángel cayo como el plomo sobre la sirena.
El agua volvió a ser fuego, salvo una pequeña charca. Hanael tomó en brazos  y, a zancadas, se acercó a meterla allí.
El cuerpo de Ligia estaba lleno de magulladuras por los tres dias que habia pasado arrastrandose, y sus labios de estaban agrieteados por la falta de agua lo que le curó casi inmediatamente con un beso.
Se abrazaron.
- Tus alas...
- Shh... nada importa, estamos juntos, para siempre. Ahora descansa.


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jueves, 24 de abril de 2014

1 Diario de Nadie


Tuve que borrarlo porque el que presentara al concurso no podía estar en internet.
Aquí está de nuevo.


Sábado, 8 a.m, suena el maldito despertador de mi habitación, pero lo oigo a pesar de haberme quedado dormido en el sofá la noche anterior.

Intento ignorar el fatídico sonido pero se adentra en mi cabeza hasta tal punto que siento que me va a estallar, aunque probablemente la botella de Vodka de anoche influya un poco.

Finalmente me levanto desperezándome y me dirijo al dormitorio en estado zombie para apagarlo.


- ¿Por qué demonios me despiertas? - digo mirando al despertador con mala cara y lo apago tirándolo al suelo de un manotazo.


Me asomo a la ventana... El sol brilla intensamente, parece que hará un buen día hoy... así que bajo la persiana y me dejo caer sobre mi cama deshecha.


Busco el despertador con la mirada. <<Donde demonios...?>> Cojo el móvil y miro la hora, las cuatro de la tarde, una de las pocas ventajas del paro, la única quizá. Tras un rato mirando "teletecho" me incorporo, cojo una toalla y me voy a la ducha. Nada mejor para despejarse que el agua casi fría cubriendo cada poro de mi piel...

- ¡Ah! ¡Joder, quema! - regulo la temperatura.

Salgo de la ducha, me ato la toalla a la cintura y me afeito, luego me visto con lo primero que veo, que siempre suele ser lo mismo: Unos vaqueros y una camiseta negra.


Voy a la cocina y abro la nevera para picar algo, pero no hay nada más que un pedazo moho con algo de limón en la huevera.

Aparto la bolsa de patatas vacía -mi cena de anoche- de la mesa para coger mis llaves y salgo para comprar algo. Miro mi salón desde la puerta <<si mi madre viera esto moriría en el acto>> 

- Mañana lo recogeré -ayer dije lo mismo.


Bajo a pie las seis escaleras -dos por cada piso- y miro el correo... facturas... ¿con qué esperan que las pague? Las vuelvo a meter en el buzón y salgo a la calle a dar una vuelta sin rumbo, como cada día.


Por el camino encuentro niños jugando, parejas, madres con sus hijos... familias y gente con, al menos, su mascota o hablando por el móvil. Pero nadie solo, este mundo no está hecho para mí ¿qué pinto yo aquí?

A veces el murmullo del gentío se me hace insoportable... en realidad siempre, además de los gritos, cuchicheos, vehículos, sus bocinas, "canciones" de jóvenes que no han descubierto aun las ventajas de los auriculares...

Me pongo los míos.

*Reproducción aleatoria”, “Play*.

Ahora solo oigo música y mi propio pensamiento.

Llego a un parque y me siento en el respaldo de un banco, costumbre que cogí siendo adolescente y que aun sigue conmigo, me gusta.

Hay una persona en el banco de al lado, la única persona que he visto sola y solitaria a parte de mí. Un anciano.  ¿Es ese el futuro que me espera?

Mi vida no es un jardín de rosas, está claro, no tengo nada que me ate a este mundo por ahora, ni gran esperanza en hallarlo. Pero tampoco me va tan mal como para dejarlo... vivo como en... ¿como en stand by? A la espera de algo, sin saber exactamente de qué.

Dos chicas me señalan a lo lejos, las miro con desagrado, se miran, dejan de señalar y murmuran algo entre risitas.


Pasa una joven a mi lado; pelo negro como el ónice con un peinado corto, ojos verdes, claros, labios gruesos, una tez pálida que hace un contraste increíble con su cabello, no muy alta y unas curvas de escándalo, impresionante.

Me mira diciéndome algo, así que me quito un auricular:

- ¿Perdón?

- Que si puedo sentarme – me repite con una sonrisa, su voz también es increíble.

- Por supuesto... -me pongo el auricular- yo ya me iba.

Paso junto a las adolescentes de antes.

- Señoritas... – las saludo en tono sarcástico con una evidente sonrisa forzada.


Llegando a "casa" me acerco a la tienda de la esquina y compro una pizza y una lata de cerveza, bueno... dos... Está bien, un pack de seis.


Subo las escaleras y saludo a mi desastroso hogar tirando las llaves en la mesa. Meto la pizza en el horno y mientras se hace recojo el desastre... parte de él -la suficiente para sentarme a comer y luego tenderme a ver una película en el sofá-.


Saco la pizza del horno y cojo una botella de vodka de la repisa y algo de hielo, sé que voy a acabar cogiéndola, así me ahorro el levantarme después.


Acabo con la pizza y las cervezas y le ataco a la botella.

Doy el primer trago, en mi mano la copa se siente helada como un témpano, pero en mi garganta... una quemazón extasiante.


Vaso a vaso va pasando la noche, dejándome al borde de la inconsciencia, solo consciente de que cada día seguiré así, solo y malgastando mi tiempo, y de que mañana será un día exactamente igual que este.


- No del todo - voy como puedo hasta el despertador y lo desactivo.

Vuelvo al sofá y me sirvo otra copa, el cielo cada vez está más oscuro, luego empieza a estar cada vez más claro... no sé cuantas horas han pasado, pero es mejor contar las horas que las copas...

Caigo rendido.


Domingo. Cuatro de la tarde...


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